Aumenta un 13% el número de usuarios del Banco de Alimentos (El Ideal Gallego)

Aumenta un 13% el número de usuarios del Banco de Alimentos (El Ideal Gallego)

Aumenta un 13% el número de usuarios del Banco de Alimentos

Las últimas donaciones alejaron el fantasma de la escasez durante los próximos cinco o seis meses

Los comienzos de 2021 están resultando ser tan duros como prometían. Las necesidades sociales más básicas van en aumento, con familias en una situación precaria ante la parálisis de la economía. La presidenta del Banco de Alimentos Rías Altas, Conchi Rey, señala que el número de beneficiarios que atienden creció un 13% el año pasado, llegando a los 24.822 personas en toda la provincia, según el último cómputo.

Este aumento de la presión asistencial también se deja notar en el número de entidades que presentan solicitudes al Banco de Alimentos para ser incluidos en su distribución de comida, cerca de veinte, y que fueron admitidos a finales del año pasado por la junta directiva. La gran mayoría de ellas son delegaciones parroquiales de Cáritas, pero también se incluyen en la lista entidades como la asociación Anxiños, de A Baña, el Club de Leones de Sada, el Ayuntamiento de Ferrol,  ICUS Coruña, o la asociación Dignidad Galicia de Cecebre. Sumadas con las antiguas, suman 182 entidades a las que surte Rías Altas.

Es cierto que, por el momento, no existe escasez de recursos porque la Gran Recogida ha permitido ganar cierto margen. “Hubo mucha suerte, la gente se ha volcado mucho”, reconoce  Rey, presidenta del Banco: “Tenemos tanto donaciones de empresas como de particulares, y durante cinco o seis meses, si todo sigue como está, podemos aguantar”.

Temor al confinamiento 
El mayor temor de Rey ahora mismo es que se produzca un nuevo confinamiento, porque hace mucho más difícil aprovisionarse. “El año pasado tuvimos que estar aportando a Servicios Sociales de A Coruña y fue allí cuando nos quedamos casi vacíos, porque toda la gente confinada a la que ayudaban necesitaban diariamente entre 50 y 60 lotes de comida. Solo para familias que no podían salir a trabajar”, recuerda. “Y esto solo estamos hablando de la ciudad de A Coruña y un poco de sus alrededores”, recalca. Este perfil, que tiene trabajos precarios como recogida de chatarra o cuidados a personas mayores, fueron los primeros en quedarse sin recursos tras el estado de alarma.

“Si volvemos a estar confinados, volveremos a lo mismo, y tal y como están las cosas… Esto pinta muy mal”, se teme la presidenta del Banco de Alimentos. De ocurrir esta eventualidad, sus reservas actuales durarían la mitad de lo previsto porque la cantidad de comida es mucho mayor, mientras que aprovisionarse resulta mucho más difícil.

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