Treinta toneladas de alimentos en la cadena humana más solidaria

Treinta toneladas de alimentos en la cadena humana más solidaria

Treinta toneladas de alimentos en la cadena humana más solidaria

El Banco de Alimentos tardaría un mes en recolectar la cantidad recogida ayer

Durante dos semanas se ha hablado del efecto dominó que ha supuesto el cierre de la hostelería, de esa larga cadena capaz de tumbar la ciudad entera. Pues bien, esta vez la cadena se ha levantado, en una muestra apabullante de solidaridad, para llevar de mano en mano todos los alimentos y productos de primera necesidad que los hosteleros donaron ayer al Banco de Alimentos Rías Altas y a la Cocina Económica. Más de 30 toneladas que derivan de lo que el sector no puede cocinar en sus comercios.

Tras la jornada de recolección, y antes de dar inicio a la cadena humana que trasladó las donaciones desde la plaza de María Pita hasta la calle Cordelería, Héctor Cañete, representante del gremio, dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes. «Hoy, cuando peor lo estamos pasando, hemos dado un ejemplo», dijo, «Más allá de las reivindicaciones, también queremos apoyar a los más necesitados».

Posteriormente, intervino la alcaldesa Inés Rey. «Hai aproximadamente dez días esta praza estaba repleta de hostaleiros que sufrían un peche nos seus locais», recordó, «Hoxe volve encherse, esta vez de trinta toneladas de solidariedade que nos fan máis grandes como cidade».

La cadena humana recorrió los 750 metros que separan el Ayuntamiento de la Cocina Económica. Medio millar de personas dieron vida a la acción, entre ellas hosteleros activos y jubilados, voluntarios, policías, Protección Civil, bomberos y vecinos.

Aunque entre los asistentes comentaban que faltó más participación ciudadana y «la gente no respondió lo suficiente», insistieron en que «lo que importa es el fin, que lleguen los alimentos. Vienen las Navidades y esto es un regalo para muchas familias». Si bien en algún punto hubo dificultades para realizar un traslado fluido, los asistentes consiguieron llevar de mano en mano cientos de bolsas de alimentos y productos de primera necesidad.

La primera bolsa. Después de una hora, la primera bolsa de alimentos llegaba a la Cocina Económica entre aplausos, aunque en el ambiente también se sentía la aflicción de uno de los sectores más perjudicados por la crisis. Lo hizo en manos de Manuel Fondo Blanco. «Soy hostelero, tengo tres personas en ERTE y sé que la situación es difícil, pero se trata de lo que puede aportar cada uno», declaró, «Estamos bajos de ánimo, llevamos mucho tiempo en esto, y no sabemos lo que viene, pero también nos preocupa lo que está viviendo mucha gente. Queremos ayudar con lo que humanamente se puede», insistió.

Otra hostelera, Rosa Ferreira, compartió su opinión: «Nos contenta que llegue esta ayuda a gente que lo está necesitando. No quiere decir que nosotros no lo necesitemos, pero hay que mirar alrededor», aseguró. «Es difícil ser solidario en esta situación, pero es importante: creo que es lo que te hace sentir persona y eso es lo que mueve el mundo, si no, no seríamos nada», enfatizó.

Por su parte, Óscar Castro, administrador de la Cocina Económica aseguró: «Es un acto de los más bonitos que recuerdo en los años que llevo aquí. Lo vivimos con emoción. Estamos viendo entrar desde niños hasta hombres y mujeres, toda la gente que compone la hostelería».

«Somos conscientes de su esfuerzo. Su gesto permite que las arcas de la entidad descansen un poco y se llenen de nuevo gracias a toda esta solidaridad. Esto será una alegría para muchas familias», recordó Castro.

Noticia en La Voz de Galicia 


Freeman Galicia